miércoles, 28 de mayo de 2008

miércoles, 21 de mayo de 2008

Loreto y Ana, de Hola a Todo el Mundo




Estas fotitos las saqué en casa cuando estábamos preparando el concierto en el Ateneo con Femme, con las partituras fresquitas recién llegadas de Granada con los maravillosos arreglos de Monty (David Montañés). Era como ir cuadrando un puzzle con kilómetros de distancia y miles de sentimientos/emociones entre el momento en el que se inició todo, y el ahora. De verme, el año pasado sumida en una fuerte desilusión con la gente que me acompañaba en el camino del grupo (desde lo más cercano - la gente con la que inicié el proyecto- a la industria en general) a limpiarme y verme rodeada de gente buena, apasionada por la música y con un espíritu de colaboración similar al mío. Un paso adelante porque al final, si es es, y va. Y cualquier otro intento de forzar algo, no fluye. Lo único bueno de los golpes es que te hacen espabilar muy rápido. Y crecer de golpe.

martes, 20 de mayo de 2008

foto rescatada


jonas en berlin.

maya watanabe



es mi compañera de piso, artista íncreíble y con la que ahora estoy prepando su próxima obra. Un vídeo maravilloso que rodaremos en breve. Su particular mundo, en el que se mezclan oriente y occidente, poesía, video y cine es alucinante. Ahora nuestro salón es un gran estudio compartido.

www.mwatanabe.net

domingo, 18 de mayo de 2008

martes, 13 de mayo de 2008

La Piovera, Madrid

Es mi barrio. Y el lugar donde finalmente hemos asentado el estudio. El único en el que puedo sentir algo cuando hablo de "estar en casa", si esa expresión tiene algun tipo de sentido. Junto a Javi Castiñeiras (batería) que es alguien al que llevo viendo desde que tengo 13 años y Teresa Carrasco, mi casi hermana y con quien prácticamente me he criado. La decisión de volver a la Pio para montar el estudio no se limita a lo práctico, además se trata de poder recuperar esa parte tan mía que supone haber crecido en esa burbuja llena de árboles, donde a lo mejor, y sólo a lo mejor, he vivido una adolescencia privilegiada. Con veranos cuya máxima preocupación era saber quién era el chico que me gustaba o en qué piscina íbamos a quedar. En casa de quien íbamos a pasar el finde porque los padres de quien fuera se habían ido al campo o en donde haríamos la barbacoa. Aunque fuera al exterior, en el descampado, con la excusa de vivir con plena intensidad la noche veraniega de las estrellas fugaces. Y esos besos, apasionadamente etílicos. De quinceaños terriblemente excitados. SSSShhhh. La adolescencia que se va y vuelve. Y le da por aparecer en los momentos más impredecibles.

p.s. y además, es verano, casi ya. Dentro de unas semanas, podremos combinar el curro fuerte con un bañito en la piscina. Ganas.

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